Cuando la alta sociedad inglesa del siglo XIX tembló tras la publicación del libro de memorias de una cortesana

Se llamaba Harriette
Wilson
, nació en Londres en 1786 en una numerosa familia de clase media (el
matrimonio tuvo quince hijos) y desde muy jovencita tuvo muy claro que no
querría pasar las penurias y estrecheces económicas de sus progenitores, por lo
que jamás se casaría ni tendría descendencia.

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Con ese pensamiento tan claro sobre cómo deseaba que fuese
su vida vio el ejemplo perfecto en su
hermana mayor Amy
quien había conseguido salir del hogar familiar a temprana
edad y labrarse un futuro como amante
(cortesana) de un insigne hombre de la aristocracia inglesa
.

Cuando Harriette tenía catorce años de edad, fue a visitar a
Amy junto a dos de sus hermanas (Fanny y
Sophia
), recibiendo consejos sobre cómo
conseguir seducir a un hombre importante
y vivir holgadamente como mantenidas.

Debemos ponernos en el contexto de la época (recién iniciado el siglo XIX) en el que, debido a la sociedad heteropatriarcal, el papel más destacado que podía tener una mujer que no perteneciese a la aristocracia se limitaba a buscar esposo y criar una prole de hijos, por lo que algunas de aquellas que no deseaban ese tipo de vida y preferían aspirar a algo más optaban por encontrar un atajo convirtiéndose en las cortesanas de algún hombre importante o acaudalado.

Harriette se marcó el propósito de quería llegar a la vejez
habiendo conseguido una importante posición social y una gran suma de dinero.
Pero ese plazo que se marcaba no era de muchos años, sino de tan solo un par de
décadas, debido a que tenía el convencimiento y creencia que una mujer comenzaba
a ser vieja a partir del momento en el que cumplía 30 años.

Por tal motivo decidió marcharse de su casa cuando era tan
solo una adolescente y, siguiendo los consejos de su hermana mayor, comenzó a
frecuentar los círculos sociales y relacionarse con sus insignes personajes
(gracias a la inestimable ayuda de Amy).

Con quince años de edad Harriette ya era la amante del conde William Craven, un
aristócrata y militar de profesión que le doblaba la edad y que era uno de los
solteros más preciados de la época.

A lo largo de los siguientes años numerosos fueron los
hombres que tuvieron algún tipo de aventura con Harriette (condes, vizcondes,
duques, también hubo sospechas de haberse relacionado sentimentalmente con el Príncipe de Gales e incluso de cartearse con el rey George IV).

La joven tan solo ponía una condición a sus amantes: que estos la siguieran manteniendo económicamente
tras haber cumplido los treinta años de edad
.

Pero para entonces (1819) la mayoría de ellos incumplieron
el trato al que llegaron y habían dejado de pasarle cualquier tipo de remuneración
económica (según algunas biografías llegó a tener más de un centenar de amantes,
la inmensa mayoría hombres casados, e incluso hay quien asegura que superó los
200).

Por tal motivo empezó a amenazar a muchos de ellos con
escribir un libro de memorias en el que daría todos los nombres y detalles de
sus encuentros. Esto provocó que algunos de las más insignes personajes de la
época comenzaran a ponerse nerviosos ante al chantaje de la cortesana y se le
empezara a ofrecer sumas de dinero por mantener su silencio y que no fue
suficiente, debido a que Harriette recibió una suculenta oferta por parte del editor
William Chubb que decidió publicárselo
en 1824 con el largo título:

‘The interesting
memoirs and amorous adventures of Harriette Wilson: one of the most celebrated
women of the present day: interspersed with numerous anecdotes of illustrious
persons; her first introduction into public life as the kept mistress of Lord
Craven; her intrigues …; her letters to the King’
(Las interesantes
memorias y aventuras amorosas de Harriette Wilson: una de las mujeres más
célebres de la actualidad: intercalada con numerosas anécdotas de personas
ilustres; su primera introducción en la vida pública como la amante secreta de
Lord Craven; sus intrigas …; sus cartas al rey).

Fue un éxito
editorial
 que tuvo a los lectores
británicos enganchados a la aparición de los siguientes capítulos y que hacía temblar a la puritana sociedad
inglesa
, cada vez que se anunciaba la publicación de una nueva entrega, por
el temor de ver aparecer ciertos nombres o detalles.

Las mencionadas memorias le reportaron a Harriette Wilson
unos buenos ingresos económicos, además de recibir algunos generosos pagos de
importantes personajes para que sus nombres no aparecieran en los siguientes capítulos.
Esto hizo que pudiese llevar una acomodada vida. Falleció en 1845 a los 59 años
de edad.

En el siguiente enlace podéis leer el libro completo, en la
reedición que se publicó en 1909, y que en esa ocasión llevó el título ‘The memoirs of Harriette Wilson written by
herself’
(Las memorias de Harriette Wilson, escritas por ella misma): http://www.gutenberg.org/files/43617/43617-h/43617-h.htm

Fuentes de las imágenes: Wikimedia
commons

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