La curiosa invasión de serpientes en la isla de Guam y cómo el ejército de EEUU intentó acabar con ellas

Es sobradamente conocido el hecho de que en cualquier país
se controla al máximo la entrada de cualquier tipo de animal que, directa o
indirectamente, podría acabar afectando al ecosistema de aquel lugar (ya sea
tanto en la flora como en la fauna).

Conocido como cascada trófica, muchos son los casos que se
han dado de que una especie animal invasora ha acabado devorando la autóctona,
multiplicándose vertiginosamente y acabando por ‘invadir’ y controlar el lugar.

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Algo muy similar tuvo lugar a principios de la década de
1950 en la isla de Guam (una antigua
colonia en el océano Pacífico que perteneció a España entre 1565 y 1898, por
aquel entonces llamada Guaján– y que
se perdió durante la famosa guerra hispano-estadounidense)
cuando de modo casual viajó como ‘polizona’, en un barco proveniente de Papúa Nueva Guinea, una serpiente de la especie Boiga irregularis que por lo visto iba embarazada y desovó poco tiempo
después de llegar a la isla.

En los siguientes años aquellos reptiles se fueron
multiplicando, al mismo tiempo que acababan con cerca de una veintena de
especies autóctonas de Guam (la mayoría aves, murciélagos y reptiles endémicos
que tan solo habitaban en aquella isla) e incluso insectos polinizadores, lo
que también provocó que muchas plantas desaparecieran o sufrieran algún tipo de
cambio.

En un principio (y antes de descubrir que la extinción de
esos animales se había producido por culpa de las serpientes) en Guam creyeron
que había sido por culpa de algún grupo de soldados japoneses que podrían haber
quedado escondidos en la isla tras la Segunda Guerra Mundial, ya que aquel
lugar fue estratégico para los intereses estadounidenses, pues allí había una
importante base naval norteamericana.

Muchos han sido los momentos caóticos que se han podido
vivir en la isla de Guam por culpa de la invasión de serpientes que año tras
año se han ido multiplicándose vertiginosamente, entre ellos constantes cortes
de luz por culpa de que muchos eran los reptiles que se colaban  por los respiradores de las estaciones
eléctricas, provocando importantes apagones.
A este hecho se le llegó a conocer como ‘snakeouts’ (apagones de serpiente).

Seis décadas después, de la llegada del primer ejemplar, se
calcula que son más de tres millones el número de serpientes que habitan en Guam.
Teniendo en cuenta que la población de la isla es de alrededor de 150.000
personas, esto hace que haya 20 serpientes por cada ser humano.

Pero, dentro de toda esta curiosa historia sobre cómo una
sola serpiente pudo provocar tanto daño en el ecosistema de Guam, también nos
encontramos con la hilarante forma en la que el ejército de los EEUU quiso
acabar en 2013 con esa cada vez mayor invasión de serpientes.

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No se le ocurrió otra idea que lanzar desde un helicóptero a
dos mil ratones (a los que les habían inoculado ‘acetaminofén’ (comúnmente
conocido como paracetamol) que sirve como analgésico para los humanos pero que
en las serpientes es totalmente mortal.

Los ratones envenenados de acetaminofén (que además llevaban
pequeños dispositivos electrónicos con los que seguir la operación) fueron
lanzados sobre la isla atados a diminutos paracaídas con la esperanza de que
éstos fueran devorados por las serpientes y acabar con ellas.

Parece ser que de poco sirvió la idea de los ratones
envenenados y el gobierno de EEUU (responsable de la isla) sigue trabajando e
investigando el método de acabar con la invasión de serpientes. De momento son
más de diez millones de dólares los que lleva gastados en intentarlo.

Fuentes de consulta: strambotic
/ fort.usgs.gov
/ informador
/ maxisciences