Cuando uno de los espectáculos favoritos del público era asistir en directo a la colisión de locomotoras de tren

A finales del siglo XIX una gran parte de Estados Unidos ya disponía de una extensa red de ferrocarril que llevaba bastantes décadas construyéndose a lo largo y ancho del país. Según había ido pasando el tiempo, las primeras locomotoras construidas para circular ya se habían ido quedando viejas y obsoletas, gracias a la potencia de las calderas que disponían las nuevas.

De repente, las diferentes compañías ferroviarias que operaban en EEUU, se encontraron que tenían un excedente de máquinas sin utilizar y que les ocupaba grandes espacios, por lo que había que darles alguna salida.

Una forma de deshacerse de estas era vendiéndolas por piezas, pero el desmontarlas podía requerir una inversión en mano de obra y tiempo que era superior al importe económico que percibirían. No se sabe con certeza a quién se le ocurrió lo que parecía que iba a ser una brillante idea, pero sí se conoce que fue puesto en marcha por primera vez por la compañía ferroviaria ‘Columbus and Hocking Valley Railroad’, el 30 de mayo de 1896.

Ese día se organizó un choque de locomotoras en Buckeye Park (Ohio), un lugar de recreo familiar que tras cuatro años de construcción (desde que llegó el tras el paso del ferrocarril por aquellos territorios) se inauguraba aquel día.

La inauguración del parque congregó aquel caluroso día de finales de mayo alrededor de 20.000 personas que se habían desplazado hasta allí desde cualquier punto del Estado (e incluso de otros colindantes) en alguno de los muchos trenes habilitados por la compañía ‘Columbus and Hocking Valley Railroad’a bajo precio. Familias enteras disfrutaron de una jornada de juegos, música, baile, barbacoa e incluso el primer baño del año en el lago para los más atrevidos y el plato fuerte estaba reservado para la colisión de dos máquinas de locomotora que partirían de dos puntos diferentes y que tras el choque acabarían convertidas en un amasijo de hierro y maderas. Todo un espectáculo que congregó a miles de personas y que se convirtió en todo un éxito, gracias a la masiva afluencia y los miles de dólares recaudados de los billetes de tren habilitados para llegar allí, además de los refrescos y comida vendidos.

Todo salió a la perfección y sin ningún incidente grave que lamentar. Cuando pasaban quince minutos de las cuatro de la tarde, se pusieron en marcha las dos locomotoras a toda potencia, recorriendo cientos de metros cada una en dirección hacia la otra y que se podía observar desde las gradas instaladas a una prudencial distancia. Cuando faltaban bastantes metros para que los trenes se encontraran y colisionasen, los respectivos maquinistas saltaron en marcha y el espectáculo de ver colisionar las dos locomotoras provocó el entusiasmo y ovación entre el multitudinario público presente.

Aquel espectáculo había sido previamente anunciado en la prensa unos días antes y en las jornadas posteriores hubo una amplia cobertura en los periódicos (no solo locales, sino también de todo el país) con numerosos artículos en los que se relataba el asombroso choque de locomotoras. Todo salió a pedir de boca para los organizadores y tan solo se tuvo que lamentar las heridas que sufrió un trabajador del ferrocarril que fue alcanzado por un par de piezas que salieron volando en el momento del impacto y le dieron de lleno, aunque las heridas no le reportaron gravedad significativa alguna, tal y como relataron las crónicas de la época.

Se sabe que éste fue el primero de docenas de jornadas que se llevaron a cabo a lo largo de las siguientes dos décadas en las que se montaba este tipo de espectáculos y donde el plato fuerte de la atracción era la colisión de dos locomotoras de tren, reuniendo todas ellas a miles de entusiastas espectadores de todas las edades.

Pero no siempre resultó salir todo perfectamente, ya que hubo una ocasión en la que el espectáculo acabó convirtiéndose en una tragedia, perdiendo la vida dos personas y donde numerosas resultaron heridas de diferente consideración. Tuvo lugar, en Texas, tan solo tres meses después de la organizada por la ‘Columbus and Hocking Valley Railroad’ en Buckeye Park de Ohio. Pero el relato de ese trágico suceso merece ser explicado en detalle en un próximo post que podréis leer en breve.

Fuente de consulta e imagen: lancastereaglegazette/ beaconjournal/ reddit

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